Un mes.

05 de Noviembre. Me queda un mes para finalizar, más o menos, el año lectivo. Los parciales de Facultad terminan el 28, el curso de programación lo hace los primeros días de Diciembre y el profesorado ya terminó. 
Y yo estoy pensando seriamente en mandar todo al diablo.

Hice un curso de programación desde marzo hasta hoy, y no logro darme cuenta en qué momento perdí la motivación de ir a clase e intentar resolver los problemas. ¿Fue a mitad de año? ¿Fue con el primer obligatorio? No lo sé, pero cada semana se me hace más y más difícil salir de la cama para ir a clase. Pienso en que tengo que entregar un proyecto de final de curso y que aún no lo he empezado y quiero llorar. Ni siquiera he podido crear la base de datos, que es lo mínimo pedido. 

El programa me odia; al punto que, con la misma máquina que mis compañeros, soy la única que no ha podido instalarlo y usarlo. Sin explicación aparente. 

Nada tiene sentido. Me estoy ahogando en un vaso de agua, sí, pero no logro ver si me ha servido de algo o no. ¿Realmente aprendí algo? Probablemente tenga que pasarme el verano estudiando todas estas cosas que debería haber aprendido durante el año. Me siento la que ha aprendido menos de todos mis compañeros, incluso de aquellos que se sentían demasiado perdidos a principio de año.

Siento que no le presté la atención necesaria, y es nada más que mi culpa. Pero de todas formas, aunque quiero mandar todo al diablo a un mes de terminar, algo dentro de mí me dice que siga adelante, que ya se termina, y que cuando tenga el diploma en las manos el día de la graduación, todo habrá valido la pena.

Sólo queda esperar.

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The noun’s head exploded.


09 de Octubre.

¿Cómo se me ocurrió que iba a poder con todo? Dos carreras, un curso, vida social, horas de sueño… Hacer cuatro comidas sentada en una mesa ya no forma parte de mi rutina diaria. Ahora desayuno en el bus de la mañana, almuerzo en el camino de un salón a otro o en lo que el profesor empieza la clase, y hay días en los que estoy demasiado cansada como para cenar.

Me levanto a las 7 tras haberme dormido a las 2, y regreso a mi casa más de 12 horas después a buscar lo necesario para entrar a clase de nuevo hasta alguna hora en la noche.

¿Estudiar? En cada hueco. Y aún así, planificando con tiempo, a veces no llego a cumplir. ¿De dónde se me ocurrió que podía hacer dos carreras sin morir en el intento? 

Necesito que el año se termine. Necesito sacarme todo lo que estoy cursando de arriba lo antes posible, antes de terminar de perder la cabeza y mandar todo al diablo. 

Sí, the noun’s head exploded. Y la mía también.

Seven.


14 de Septiembre.

Y hoy me quebré.

Hoy, el día en que cumplimos siete meses de relación, me la he pasado pensando en lo mucho que te extraño. En lo difícil que se me va a hacer este periodo de parciales viéndote tan poco.

No es el primero, y de seguro no va a ser el último. Pero por algún motivo, éste me está matando aún más que los anteriores. Siento que estamos lejos, que nos extrañamos mutuamente pero no podemos estar juntos. Siento muchas cosas, y mi cabeza ha sido un remolino últimamente. 

Entre que ya vengo sensible y también estoy preocupada por mis propios parciales, hoy no he podido hacer otra cosa que pensar en que te extraño y ponerme mal por no poder verte. Lloré en la biblioteca, casi lo hago en clase y hace un rato lo hice en el Hall. 

Están siendo días difíciles, amor, para los dos. Pero sé que sólo son obstáculos que la vida nos va poniendo para ver cómo los enfrentamos.

Juntos. Siempre juntos.

Así que felices siete meses. Te extraño.

What if…?

25 de Junio. Y hoy lo terminé diciendo yo.

Hace meses me preocupé por una amiga que, entre lágrimas, dijo que si no salvaba un examen iba a volver a su anterior carrera, la cual no le gustaba mucho precisamente. Hoy, varios meses después de ese incidente y luego de mi cuarto parcial de la misma materia, fui yo quien dijo lo mismo.

¿Y si, por ahí, Ingeniería no está a mi alcance? ¿Y si, de casualidad, no tengo lo necesario para avanzar en esta carrera? ¿Y si me equivoqué al elegir?

No quiero resignarme a pensar en dejar la carrera porque quizás no es para mí; pero siendo la sexta vez que doy una prueba de la misma materia y viendo que cada vez se me hace más difícil salvar y poder seguir avanzando, estoy empezando a considerar inconscientemente que quizás me equivoqué al elegir mi orientación.

¿Y si los números no son lo mío? ¿Y si todos tenían razón y yo tendría que haberme dedicado a los idiomas o a la docencia? ¿O a las letras?

Me tortura pensar, a las casi cuatro de la mañana, en que podría y tendría que haberlo hecho mejor. En que hasta dentro de cinco días no sabré si el progreso que había conseguido hasta ahora va a ser suficiente para, al menos, avanzar un poco el semestre próximo o si voy a haber perdido todo lo hecho.

Oigo las voces de mi familia diciéndome lo inútil que soy en mi cabeza. Y me doy vergüenza. ¿Por qué todos pueden y yo no?

¿Y si dejo la carrera? Capaz es lo mejor.

Capaz ingeniería ni siquiera es para mí…

Moving On.


19 de Marzo. Si me hubiesen preguntado hace poco más de un mes si tenía la necesidad de borrarte de mis redes sociales probablemente hubiese dicho que no. Quizás porque en parte todavía te quería; quizás porque no hallaba motivo para hacerlo.

Pero finalmente lo hice. Y no me costó nada hacerlo.

Supe que tenía que hacerlo por mí; por mi presente; por lo que tengo hoy por hoy y que agradezco todos los días. Tuve que hacerlo no porque él me lo pidiera (aunque sí tuvo que ver), si no porque entendí que no me aportabas nada. Ni vos, ni tu presencia.

No hablamos; no interactuamos en redes sociales; no compartimos cosas en común. ¿Para qué tenerte ahí? Además, es una ventana abierta para que sigas intentando verme una y otra vez; sin importarte que esté de novia; sin importarte la distancia (la cual fue el motivo de que termináramos en primer lugar); sin importarte nada.

Me hablás una vez cada un par de meses diciendo que me querés ver “una última vez”; y nunca es la última. A los dos meses te tengo de nuevo en mi bandeja de entrada con lo mismo.

Pero las cosas cambiaron. El juego es otro ahora; y yo ya no te quiero. Y quiero que eso quede claro. No te guardo rencor ni te odio. Simplemente, necesito avanzar en mi vida en todos los ámbitos posibles, y no dejar del todo el pasado atrás me lo está impidiendo.

Adiós

It was just not meant to be.

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05 de Marzo. Hasta que finalmente te lo dije.

Finalmente tuve el valor mental de dejar de lado la lástima y el miedo de que te sintieras mal y me animé a decirte lo que hace por lo menos un mes vengo sintiendo.

Ya no te quiero.

Si me lo hubieses preguntado seis meses atrás quizás hubiese tenido que admitir que todavía te quería a pesar de que vos simplemente parecías querer jugar conmigo y lo que sentía. Pero ahora me he dado cuenta de que vos no me querés. De que, si sigo así, sólo vas a estar jugando conmigo y yo voy a estar permitiéndolo.

Además, hay alguien más que ocupa el lugar que una vez fue tuyo. O que pudo haberlo sido, si no hubiese sido por tus inseguridades. Las mismas inseguridades que me transmitías de tal forma que me hacías sentir culpable de cosas que ni siquiera había hecho, o que ni siquiera eran problemas de verdad.

Tuviste mi corazón en tus manos y no te importó. Lo tuviste por mucho tiempo; me atrevería a decir que durante casi un año no pude sacarte de mi cabeza ni de mi corazón. Quería forzarme a no sentir nada porque sabía que sería imposible volver y sólo me estaría lastimando; pero fue difícil.

Y, las veces en que parecía haberlo logrado, aparecías vos a hablarme de la nada y a pedirme verme porque me extrañabas. Y yo caía una y otra vez.

Pero anoche la historia fue distinta; para satisfacción mía. Me hablaste como siempre cuando querés verme; con palabras tiernas e intentando llamar mi atención. Pero no te dejé. Y cuando te lo planteé, tu actitud cambió radicalmente. Salió el verdadero vos; el vos en el que te convertís siempre una vez que ya nos vimos y obtuviste lo que querías.

Te dije que estaba con alguien y que parecía ser serio, y no te importó (nuevamente). Y finalmente, tras escribirlo y mantener mi dedo suspendido sobre el “Enviar”, te lo dije todo. Te dije que ya no te quiero, que ya no te extraño y que las cosas no van a cambiar.

Me dijiste que esperabas que mantuviera mi palabra y te despediste. Te dije que así sería y me despedí para irme finalmente a dormir. No sé si viste mi mensaje o no, pero ya no me importa.

Por fin me saqué del pecho el decirte que ya no te quiero; por fin pude decirte que ya no te quiero y que ya no te extraño. Te dije que no va a haber un “nosotros”; no ahora que ya tuvimos nuestra oportunidad.

Y te prometo mantener mi palabra.

Sé que te dolió, que de cierta forma te golpeó y no te lo viste venir. Y eso es lo que más me alegra, por más mal que pueda sonar. Me alegra porque siento que te estoy devolviendo algo del daño que me hiciste vos a mí cuando tuviste la oportunidad.

Y no dudaste; como tampoco dudo yo sobre lo que actualmente siento por vos. Lástima y pena es lo único que me das.

C’est la vie.

You can take all the pain away from me.

28 de Febrero. Yacíamos en tu cama, en una habitación a oscuras que era apenas iluminada por un hilo de luz que provenía de escaleras abajo y se colaba por la puerta entreabierta.

Yacíamos; yo vestida y tú sin remera. Mi cabello castaño desparramado por la almohada; mi brazo sobre tu abdomen y mi cabeza en el hueco de tu hombro, más sobre tu clavícula. Vos dormías no muy profundamente.

Habías cerrado los ojos un rato pero yo podía notarte más indefenso que nunca. Tu pelo oscuro caía perfectamente sobre tu frente como siempre; tu brazo izquierdo pasaba por debajo de mi cabeza haciendo de almohada mientras descansabas tu mano derecha en tu frente.

Te removiste un poco cuando cambié de lugar mi cabeza. Hasta yo estaba quedándome dormida de a poco…

Pero alcancé a mirarte como se mira algo que quieres que se quede en tu memoria a largo plazo. Conté tus pecas una a una. Me fijé en que tus ojos se movían perceptiblemente aún debajo de los párpados. 

Te besé la mejilla, el mentón, el cuello… y apenas te moviste. No me importó; podría quedarme viéndote toda la noche si pudiese. Y te contemplaría toda una vida sin problemas.

Cerré los ojos yo también, usando tu pecho de almohada mientras los latidos de tu corazón me servían de arrullo.

Creo que no me dormí cuando te despertaste de golpe y me abrazaste tan fuerte que creí que me romperías a la mitad.

“Todo está bien” dijiste por lo bajo antes de volver la cabeza a la almohada y entrecerrar de nuevo los ojos

“Lo está”, respondí por lo bajo y me dejé seducir por el exquisito olor de tu piel.